Una ruta de casi 14 kilómetros, más de mil metros de desnivel y miles de escalones de piedra no se afronta como un paseo cualquiera. La catedral del senderismo es el apodo del PR-CV 147, un recorrido circular por el Barranc de l’Infern, en la Vall de Laguar, Alicante. Aquí explico qué encontrarás, cuánto esfuerzo exige, cómo prepararte y en qué época conviene hacerla.
Los datos que conviene tener claros antes de salir
- Ubicación: Vall de Laguar, en la comarca alicantina de la Marina Alta.
- Recorrido: circular, con salida habitual desde Fleix.
- Distancia: alrededor de 13,7 kilómetros.
- Desnivel: unos 1.055 metros positivos.
- Duración: entre 6 y 7 horas para la mayoría de senderistas.
- Exigencia: alta para principiantes por las subidas, bajadas y escalones.

Qué es exactamente la ruta de los escalones
El recorrido corresponde al sendero homologado PR-CV 147 y atraviesa el Barranc de l’Infern, un desfiladero formado por el río Girona. La ruta parte normalmente de Fleix, pasa por antiguos caminos de herradura y conecta distintos puntos de la Vall de Laguar antes de regresar al pueblo.
Su fama procede de los largos tramos de escalones de piedra seca, muchos de ellos vinculados a antiguos caminos construidos y utilizados durante siglos. La cifra popular habla de entre 6.000 y casi 6.800 escalones, aunque el número cambia según el criterio de medición, la erosión y los tramos que se hayan deteriorado.
| Dato | Referencia aproximada |
|---|---|
| Tipo de ruta | Circular |
| Distancia | 13,7 kilómetros |
| Desnivel positivo | 1.055 metros |
| Tiempo teórico | 6 horas |
| Tiempo razonable con paradas | 6-7 horas |
| Punto de inicio habitual | Fleix |
No es una ascensión a una cima concreta. Su atractivo está en rodear y cruzar el barranco, descubrir el paisaje de la Marina Alta y entender cómo el terreno condicionó la vida de las antiguas comunidades rurales.
Qué se encuentra durante el recorrido
El descenso hacia el barranco
Desde Fleix, el sendero pasa por la Font Grossa y el antiguo lavadero antes de iniciar el descenso hacia El Forat. Este primer tramo puede parecer sencillo, pero conviene reservar fuerzas porque las escaleras se acumulan y el regreso todavía queda lejos.
Después aparecen el Pou de les Juvees y diferentes zonas de piedra seca. El paisaje alterna paredes calizas, vegetación mediterránea y pequeñas construcciones rurales. Para mí, esta mezcla de naturaleza y patrimonio es lo que diferencia la ruta de una simple caminata exigente.
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El cauce y las subidas de regreso
El itinerario cruza el río Girona en dos ocasiones. El cauce suele estar seco, pero las lluvias pueden cambiar por completo las condiciones, especialmente tras tormentas intensas. Nunca conviene entrar en el barranco confiando únicamente en que normalmente no lleva agua.
La ruta continúa hacia la Font de Reinós y las Juvees de Dalt, desde donde se obtienen algunas de las mejores perspectivas del desfiladero. Más adelante aparecen la Font dels Olbis y Benimaurell, antes del tramo final hasta Fleix. Las fuentes son puntos útiles para descansar, pero yo no las trataría como una garantía de agua potable o disponible durante todo el año.
La dificultad real y el tiempo que exige
Las fichas técnicas suelen definir el sendero como de exigencia física moderada, pero esa etiqueta puede llevar a error. Con 1.055 metros de desnivel positivo, continuas subidas y bajadas y miles de escalones, no es una ruta adecuada para quien apenas tiene experiencia en montaña.
Un senderista habituado puede completar el circuito en unas 5 horas y media o 6 horas, mientras que un grupo con paradas necesitará normalmente entre 6 y 7 horas. El calor, el estado del terreno y el ritmo del tramo inicial influyen mucho más que la distancia total.
El esfuerzo se concentra especialmente en las rodillas y los gemelos. Las bajadas suelen castigar tanto como las subidas, así que no recomiendo valorar la ruta solo por la capacidad de caminar 14 kilómetros en terreno llano.
Cómo preparar la excursión sin complicarse
La preparación no exige material técnico de escalada, pero sí una planificación seria. Llevaría como mínimo lo siguiente:
- Calzado de montaña con buena suela y estabilidad lateral.
- Entre 1,5 y 2,5 litros de agua por persona, según la temperatura y el ritmo, sin depender de las fuentes.
- Comida fácil de transportar, como fruta, frutos secos o un bocadillo.
- Protección solar, gorra y una capa ligera para los cambios de temperatura.
- Bastones, sobre todo si las rodillas sufren en los descensos.
- Mapa descargado y batería externa, además de seguir las marcas del sendero.
Yo empezaría a primera hora de la mañana. Así se reduce la exposición al calor y queda margen para detenerse en los miradores sin convertir la parte final en una carrera contra la luz. El teléfono ayuda, pero no debe ser el único sistema de orientación.
También revisaría la previsión meteorológica y el estado del sendero antes de salir. Después de lluvias fuertes pueden aparecer desprendimientos, barro, pasos resbaladizos o cambios en los cruces del cauce.
Cuándo ir y para quién merece la pena
La primavera y el otoño suelen ofrecer el equilibrio más cómodo entre temperatura y horas de luz. El invierno puede ser agradable en días despejados, aunque conviene salir pronto. En verano, el calor de la piedra y la falta de sombra convierten la ruta en una prueba mucho más dura.
La escogería para senderistas con buena resistencia y experiencia básica en desniveles. No la plantearía como primera excursión familiar ni como actividad improvisada para una mañana. Si alguien duda de su forma física, es mejor empezar con rutas más cortas y comprobar cómo responden las rodillas en terrenos escalonados.
Su popularidad está justificada, pero no hay que confundir fama con facilidad. El paisaje es extraordinario y el valor histórico de los caminos resulta evidente, aunque la experiencia solo será agradable si se acepta que ocupa prácticamente una jornada completa.
La mejor forma de disfrutar este paisaje alicantino
El Barranc de l’Infern recompensa más la preparación que la velocidad. Salir temprano, llevar agua suficiente, controlar el ritmo y consultar las condiciones después de las lluvias son decisiones sencillas que marcan la diferencia.
Mi recomendación es tratarla como una jornada de montaña con interés natural y cultural, no como una colección de fotografías junto a escaleras. Con esa actitud, la Vall de Laguar ofrece uno de los recorridos más memorables de la Comunidad Valenciana y una manera muy directa de caminar por la historia rural de Alicante.
