Benidorm cambia mucho según el punto desde el que se mira, y el tramo que sube hasta la cruz de benidorm es uno de los mejores para entender esa mezcla de mar, acantilado y skyline. En esta guía explico qué ofrece el mirador, cómo llegar sin perder tiempo, qué ruta conviene según tu forma física y qué debes llevar para disfrutarlo con calma. También te aclaro cuándo merece la pena combinar la visita con otros senderos de Sierra Helada y cuándo es mejor dejarla en un paseo corto.
Lo esencial para visitar la Cruz sin perder tiempo
- El mirador está en Sierra Helada y domina la bahía, la costa y la Isla de Benidorm.
- El acceso final para coches privados está restringido; la subida termina a pie.
- La ruta corta ronda 5 km ida y vuelta, unas 3 horas y una dificultad baja.
- La travesía completa de Sierra Helada exige 8 km, 4 a 4,5 horas y un desnivel máximo de 438 m.
- En el recorrido largo no hay fuentes, así que llevar agua no es opcional.
- La combinación más redonda es mirador, Punta de Cavall y Cala del Tío Ximo.
Por qué este mirador sigue siendo una de las mejores panorámicas de Benidorm
No lo veo como una simple parada fotográfica. La fuerza de este lugar está en que resume la ciudad en una sola imagen: playas, torres, acantilados y el perfil de Sierra Helada encajando con el Mediterráneo. Desde arriba se entiende mejor por qué Benidorm funciona como destino urbano y natural a la vez.
Además, la vista no se agota en el horizonte inmediato. El relieve, la bahía y la presencia de la Isla de Benidorm hacen que el mirador tenga profundidad visual, no solo altura. Esa combinación explica que siga siendo uno de los puntos más visitados y más recordados por quien busca naturaleza sin alejarse demasiado del centro. Y precisamente por eso conviene elegir bien el acceso, porque no todas las subidas ofrecen la misma experiencia.

Cómo llegar y qué ruta te conviene según el plan que lleves
La parte práctica es sencilla, pero importa. La referencia más útil para empezar es el Rincón de Loix, donde el itinerario está señalizado con marcas blancas y amarillas desde la confluencia de la calle Gerona con la avenida Derramador. También hay accesos por la zona de Berlín, Hamburgo o Alcalde Manuel Catalán Chana, aunque yo no planearía la visita como si fuera un mirador urbano cualquiera.
Según el Ayuntamiento de Benidorm, el acceso de vehículos privados al tramo final está restringido, así que la última subida se entiende hoy como un recorrido peatonal. Esa decisión cambia bastante la experiencia: el lugar se disfruta más lento, con menos ruido y con una sensación más clara de estar entrando en un espacio natural. Si vas a escoger ruta, esta tabla te ayuda a decidir sin perderte en demasiadas variantes:
| Ruta | Distancia y tiempo | Desnivel | Dificultad | Perfil más adecuado |
|---|---|---|---|---|
| La Cruz | 5 km ida y vuelta, unas 3 horas | 237 m | Baja | Paseo panorámico con paradas y buenas fotos |
| Punta de Cavall | 5,2 km ida y vuelta, más 700 m hasta Cala del Tío Ximo; 2 a 2,5 horas | 75 m | Baja | Familias, bici y personas que quieren un recorrido asfaltado |
| Travesía de Sierra Helada | 8 km solo ida, 4 a 4,5 horas | 438 m | Media-alta | Senderistas con fondo y ganas de ruta real |
Si lo que buscas es una visita rápida, la primera fila es la que manda. Si prefieres unir naturaleza y paseo cómodo, la segunda es la más amable. Y si tu idea es caminar de verdad, entonces ya merece la pena mirar la travesía larga. A partir de aquí, la diferencia no está solo en la distancia, sino en el tipo de experiencia que quieres tener.
La subida corta a la Cruz y el desvío a Punta de Cavall
De todas las opciones, esta es la que yo recomendaría a quien quiere una panorámica potente sin convertir la salida en una excursión seria. La ruta corta mantiene el equilibrio entre esfuerzo y recompensa: no es dura, pero tampoco se siente banal. Vas subiendo poco a poco hasta un punto donde la vista se abre con claridad sobre la costa, las calas y el mar abierto.
El desvío a Punta de Cavall es, además, un añadido muy inteligente. Permite asomarse a uno de los mejores ángulos de los acantilados de Sierra Helada y bajar hacia Cala del Tío Ximo si te apetece alargar un poco el paseo. Para mí, esa combinación funciona mejor que ir solo a hacerse la foto y volver: da contexto al paisaje y hace que el recorrido tenga más sentido.
- Tiempo bien invertido: unas 3 horas dan margen para caminar sin prisas y parar a mirar.
- Terreno asumible: el desnivel es moderado y la ruta no exige experiencia técnica.
- Mejor recompensa: vistas abiertas de la bahía, los acantilados y la Isla de Benidorm.
- Mejor uso: salida de media mañana o tarde, cuando no buscas una jornada larga de senderismo.
Si te apetece más monte y menos paseo, entonces ya toca subir el nivel y mirar la travesía completa de Sierra Helada.
Si quieres más naturaleza, la travesía de Sierra Helada cambia el tono
Aquí ya no hablo de paseo, sino de senderismo de verdad. La travesía completa suma 8 km en un solo sentido, unos 4 a 4,5 horas y un desnivel máximo de 438 m. En el recorrido aparecen pendientes marcadas, tramos de subida y bajada y zonas donde la senda discurre entre vegetación baja y roca desnuda. Es decir: no es una ruta para improvisar.
El paisaje compensa, y bastante. En el camino aparecen la cala del Tío Ximo, restos de vigilancia costera, el torreón del siglo XVII y puntos desde los que se ve muy bien el perfil de los acantilados. Pero hay una condición que no conviene pasar por alto: en el tramo largo no hay fuentes, así que el agua hay que llevarla desde el principio y en cantidad suficiente. Si yo tuviera que resumirlo en una frase, diría que esta ruta premia al que viene preparado y castiga al que sale confiado.
En un recorrido así, el material importa casi tanto como la forma física. Calzado con buen agarre, gorra, protección solar y algo de margen horario hacen una diferencia real. También ayuda revisar el viento antes de salir, porque en los acantilados la sensación térmica cambia rápido y un día agradable en la ciudad puede sentirse mucho más duro arriba. Y cuanto más larga es la salida, más importante resulta no salirse de la senda marcada.Si buscas una visita tranquila, el mirador basta. Si buscas naturaleza con continuidad, esta travesía te la da, pero pide respeto y un poco de disciplina. Por eso la siguiente cuestión útil es cuándo subir para que todo eso se disfrute, no se sufra.
Cuándo ir y qué llevar para aprovecharla de verdad
En un acantilado mediterráneo, la hora importa casi tanto como el recorrido. Yo iría a primera hora o al final de la tarde, cuando el sol es menos duro y la luz hace más legible el paisaje. En cambio, al mediodía la subida puede resultar más pesada de lo que parece, sobre todo en verano o en jornadas con poco aire.
- Agua: en la ruta larga no hay fuentes y en la corta tampoco conviene improvisar.
- Calzado: mejor zapatilla o bota ligera con agarre; las sandalias son mala idea.
- Protección solar: gorra, crema y gafas si vas a estar un rato arriba.
- Ritmo: no es una subida para correr; la gracia está en parar y mirar.
- Planificación: si vas a enlazar varias paradas, deja margen para la bajada.
Los errores más comunes son bastante previsibles: salir sin agua, pensar que se puede llegar hasta arriba en coche, llevar calzado inestable o confundir un mirador con una calle cualquiera. También veo mucho una tentación que no compensa: querer hacer la ruta larga como si fuera un paseo urbano. No lo es. Con un poco de criterio, sin embargo, la visita sale muy bien y deja tiempo para extenderla hacia otros puntos cercanos.
Qué ver alrededor y cómo enlazar el paseo con otros planes
La mejor forma de leer este lugar es como parte de una secuencia, no como un punto aislado. Si subes hasta la Cruz, tiene sentido seguir el hilo natural hacia Punta de Cavall, asomarte a Punta Llisera o bajar a Cala del Tío Ximo. Así el recorrido gana variedad: primero la vista abierta, luego los acantilados y después el contacto más directo con la costa.
Para grupos con ritmos distintos, la ruta asfaltada de Punta de Cavall funciona muy bien porque es más amable y se deja disfrutar sin apretar. Para quien quiera un plan de naturaleza más completo, la travesía de Sierra Helada aporta continuidad, paisaje y un punto de exigencia que la subida corta no tiene. En ambos casos, el mirador hace de bisagra entre la ciudad y el parque natural, que es justo donde mejor rinde.
Yo me quedo con una idea muy simple: esta zona no pide prisa, pide criterio. Si eliges bien el tramo, el recorrido se adapta a tu tiempo, a tu forma física y al tipo de paisaje que te interesa ver.
La lectura más útil del paisaje de Benidorm
La Cruz funciona mejor cuando se entiende como punto de decisión. Si buscas una salida breve, céntrate en el mirador y en el desvío corto. Si quieres una caminata con más naturaleza, enlaza con los tramos de Sierra Helada y reserva la mañana o la tarde para ello. En ambos casos, el premio es el mismo: ver Benidorm desde una perspectiva que explica la ciudad mejor que cualquier postal.
Si tuviera que dar una única recomendación práctica, sería esta: sube con agua, elige la ruta según tu energía real y no subestimes el viento ni el sol. Con eso resuelto, el paseo deja de ser una visita más y se convierte en uno de esos planes que de verdad merecen quedar en la memoria.
