En pleno centro histórico de Zamora, Los Caprichos de Meneses reúne tapas creativas, cocina castellana actualizada y una bodega pensada para acompañar la experiencia. Aquí explico qué tipo de visita ofrece, qué platos suelen destacar, cuánto puede costar y qué conviene confirmar antes de sentarse a comer.
Una dirección zamorana para tapear o comer con más calma
- Ubicación: Plaza de San Miguel, 3, junto a la Plaza Mayor de Zamora.
- Dos ambientes: barra y terraza para tapeo, comedor interior para una comida más formal.
- Especialidades: blinis de foie, tapas de autor, bacalao, carnes de Castilla y postres cambiantes.
- Precio orientativo: entre 35 y 45 euros por persona en el restaurante, según lo elegido.
- Consejo práctico: confirmar horario y disponibilidad antes de ir, especialmente en días festivos.

Qué tipo de restaurante es Los Caprichos de Meneses
La primera impresión puede llevar a confusión, porque el local funciona con dos ritmos bastante diferentes. En la entrada está la barra con terraza exterior, más desenfadada y adecuada para tomar vinos, raciones y pequeños bocados; al fondo aparece un comedor de ambiente más tranquilo, con servicio de mesa y una propuesta gastronómica elaborada.
Su cocina mezcla productos reconocibles de Castilla y León con técnicas más creativas. El resultado no busca borrar la identidad zamorana, sino darle otra presentación mediante salsas, contrastes de temperatura y formatos pequeños. A mí me parece una combinación interesante cuando se mantiene el equilibrio, y aquí los platos de bacalao son el mejor ejemplo de esa intención.
La ubicación suma mucho. La terraza se encuentra junto a la iglesia románica de San Juan, en una zona especialmente agradable para enlazar una visita cultural con un aperitivo. Es uno de esos lugares en los que el entorno no es un simple decorado, porque condiciona de verdad el ritmo de la comida.
Barra y comedor ofrecen experiencias distintas
La barra funciona mejor para compartir
Para una visita informal, elegiría la barra o la terraza. La carta de tapeo incluye propuestas como blinis de foie, crujientes de gambas, trigueros en tempura, steak tartar, ensaladilla y pequeñas hamburguesas de buey con foie. No son pinchos convencionales de paso rápido, sino elaboraciones que permiten probar varios sabores en una sola visita.
La mejor estrategia es pedir pocas unidades al principio y ampliar después. Si se llena la mesa de golpe, algunos bocados pierden protagonismo y resulta más difícil apreciar las diferencias entre una tapa crujiente, una preparación fría y una ración más contundente.
El restaurante pide más tiempo
El comedor interior está pensado para sentarse sin prisas y pedir platos de carta. La propia separación entre ambos espacios es importante, ya que el servicio de tapas no siempre corresponde al comedor. Si el objetivo es probar varios caprichos en formato pequeño, conviene indicarlo desde la llegada para evitar expectativas equivocadas.
En una comida formal, yo reservaría al menos 90 minutos, especialmente si se piden entrantes, plato principal, postre y vino. Las opiniones recientes muestran experiencias desiguales con los tiempos de servicio, así que no lo escogería para una comida con horario muy ajustado.
Qué pedir para entender su cocina
Entre las elaboraciones más asociadas a la casa aparecen los blinis de foie, una tapa delicada y fácil de compartir, y distintas versiones de bacalao. También han sido mencionados el bacalao con espinacas y azafrán, las preparaciones al ajoarriero y combinaciones con vinagretas o elementos de inspiración más contemporánea.
El bacalao merece una atención especial porque permite comprobar si la cocina controla bien el punto del pescado. En las visitas más recientes se han descrito piezas jugosas, con salsas intensas y fondos claramente ligados a la tradición castellana. Si solo pudiera escoger un plato principal, empezaría por esta línea antes que por una carne.
Para quienes prefieren carne, el solomillo de ternera de Aliste representa una opción coherente con el territorio. Su interés está menos en la sorpresa visual y más en la calidad del producto, siempre que la cocción sea la adecuada y la guarnición no le quite protagonismo.
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El postre puede cambiar según la temporada
No parece haber un postre fijo que defina toda la oferta. Han aparecido preparaciones como el tocino de cielo con mango, naranja o maracuyá, donde la fruta ácida ayuda a compensar la intensidad del dulce. Es un detalle pequeño, pero importante: preguntar por los postres del día puede llevar a una elección mejor que repetir una recomendación antigua.
La carta de vinos también forma parte de la propuesta. Los tintos de la DO Toro encajan con carnes, quesos y guisos, mientras que un blanco con buena acidez puede funcionar mejor con bacalao, mariscos o entrantes grasos. No pediría una botella automáticamente; dejaría que el personal sugiriera una copa si la selección disponible lo permite.
Cuánto cuesta comer aquí y qué presupuesto preparar
Las referencias públicas sitúan el precio medio alrededor de 35 euros por persona, aunque una comida completa en el comedor puede acercarse a los 45 euros. En la barra, el gasto depende mucho de si se toman tapas sueltas, raciones, cerveza o vino, por lo que es posible hacer una visita más contenida.
| Tipo de visita | Presupuesto orientativo | Qué incluye normalmente |
|---|---|---|
| Aperitivo en barra | 10-20 euros | Una o varias tapas y bebida |
| Tapeo compartido | 20-35 euros | Varias elaboraciones, raciones y vinos o cervezas |
| Comida en restaurante | 35-45 euros | Entrante, plato principal, postre y bebida |
Estos importes son una guía, no una tarifa cerrada. El vino, los productos fuera de carta y las raciones de ingredientes premium pueden elevar rápidamente la cuenta. Para controlar el gasto, preguntaría antes por el precio de las sugerencias y elegiría entre compartir entrantes o pedir un menú completo, pero no ambas cosas a la vez.
Ubicación, horario y detalles que conviene confirmar
El restaurante está en Plaza de San Miguel, 3, 49001 Zamora, junto a la Plaza Mayor. El teléfono que aparece asociado al establecimiento es el 980 530 143, un dato útil para confirmar reservas, cambios de horario y platos disponibles.
Los directorios consultados coinciden en que suele abrir desde el mediodía hasta la noche y que el miércoles aparece habitualmente como día de cierre. Sin embargo, las fichas no muestran siempre el mismo horario exacto, así que recomiendo llamar antes de desplazarse, sobre todo durante Semana Santa, puentes y fiestas locales.
El local dispone de terraza, acepta tarjetas y figura con opciones vegetarianas y sin gluten. Eso no significa que toda la carta sea apta para cada necesidad alimentaria. Si existe una alergia, conviene comunicarla con claridad antes de pedir y solicitar información sobre contaminación cruzada.
Mi valoración para una visita gastronómica a Zamora
Yo lo recomendaría especialmente a quien quiera combinar tapeo creativo y cocina zamorana en una misma dirección. La barra resulta más flexible para una parada breve, mientras que el comedor tiene sentido cuando se busca una comida pausada y se acepta un presupuesto algo mayor.
La experiencia no es completamente uniforme. La comida recibe muchos comentarios positivos, pero también hay reseñas recientes que señalan esperas largas, raciones ajustadas o una relación calidad-precio menos convincente en determinados platos. Por eso mi consejo es sencillo: reservar con margen, pedir orientación sobre las especialidades del día y no dar por hecho que una recomendación antigua sigue disponible.
Con esas precauciones, esta casa conserva un atractivo claro. Su mejor versión aparece cuando trata un buen producto, respeta los sabores de la tierra y utiliza la creatividad para aportar algo más, no solo para decorar el plato.
