Una excursión al barranco de la encantada combina agua, roca y paisaje rural en el entorno de Planes, al norte de Alicante. La ruta permite acercarse a pozas como el Gorg del Salt, conocer restos de antiguos molinos y elegir entre un paseo corto o un recorrido circular más exigente, siempre teniendo en cuenta el caudal y el estado del terreno.
Una escapada de agua y senderismo cerca de Planes
- Ubicación: el paraje se encuentra junto a Planes, en la comarca de El Comtat, Alicante.
- Ruta corta: unos 5 kilómetros y cerca de 2 horas desde el aparcamiento próximo.
- Ruta completa: entre 11 y 12 kilómetros, con una duración aproximada de 4 a 5 horas.
- Puntos destacados: el Gorg del Salt, pequeñas pozas, cascadas, gargantas y el antiguo molino.
- Mejor momento: primavera y después de periodos de lluvia, aunque conviene extremar la prudencia.
- Imprescindibles: calzado con buen agarre, agua, protección solar y respeto por el entorno.

Dónde está y qué hace especial a este paraje
El Barranc de l’Encantada se localiza en el término de Planes, en el interior de la provincia de Alicante. El agua ha excavado un paisaje de paredes rocosas, pequeños saltos y zonas encajadas que contrasta con los bancales de olivos, almendros y cerezos de los alrededores.
El rincón más conocido es el Gorg del Salt, una poza acompañada por una cascada y rodeada de vegetación. Su aspecto cambia mucho según la época. En primavera puede presentar un caudal atractivo, mientras que en verano el salto puede reducirse considerablemente o quedar casi seco.
La fama del lugar también está ligada a una leyenda de origen morisco. Según la tradición, una doncella encantada custodia un tesoro escondido y aparece una vez cada cien años. Yo prefiero entenderla como parte del paisaje cultural de Planes, no como una promesa literal, pero reconozco que aporta personalidad a la excursión.
Qué ruta elegir según el tiempo y la preparación
No existe una única experiencia cerrada. Hay itinerarios que salen desde un aparcamiento cercano y otros que comienzan en Planes, suben hasta la ermita del Santísimo Cristo y después descienden hacia el cauce. Por eso las cifras cambian según el punto de partida y las variantes escogidas.
| Opción | Distancia aproximada | Tiempo orientativo | Para quién |
|---|---|---|---|
| Paseo desde el aparcamiento | 5-6 km | 2-3 horas | Quien busca ver el Gorg del Salt sin completar la ruta larga |
| Recorrido circular desde Planes | 11-12 km | 4-5 horas | Senderistas acostumbrados a una jornada de media montaña |
| Variantes por el barranco | Variable | Según el desvío | Personas con experiencia y buena orientación |
La alternativa corta suele ser la más sensata para una primera visita, especialmente si se va con niños que todavía no caminan largas distancias. La ruta completa añade desnivel, tramos de asfalto y más tiempo de exposición al sol. En mi opinión, gana en paisaje, pero no hace falta recorrerla entera para disfrutar del enclave.
Qué encontrarás durante el recorrido
El Gorg del Salt
Es la parada más fotogénica y el punto que concentra más visitas. La poza queda junto a una pared rocosa y el acceso suele incluir escalones o terreno irregular, de modo que conviene bajar despacio y no acercarse al borde mojado con prisas.
El baño puede parecer tentador en los meses cálidos, pero no conviene darlo por hecho. El nivel del agua, la calidad del fondo y las condiciones del día pueden variar; además, no se trata de una piscina vigilada. Yo llevaría calzado acuático solo si el baño está permitido y el estado del lugar resulta seguro.
El cauce, las gargantas y las pequeñas pozas
A lo largo del barranco aparecen rincones más discretos que el Gorg del Salt. Algunos tienen agua transparente y otros dependen por completo de las lluvias recientes. Las rocas húmedas resbalan, por lo que no recomiendo avanzar por el lecho como si fuera una senda sencilla.
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El antiguo molino y las vistas rurales
Los restos del Molí de l’Encantada recuerdan que el agua tuvo aquí un uso económico, no solo recreativo. El camino también permite contemplar cultivos tradicionales y, en los tramos altos, panorámicas hacia el embalse de Beniarrés y las sierras del entorno.
Cómo llegar y organizar la visita
Desde Alicante, el desplazamiento hasta Planes suele requerir alrededor de una hora y cuarto, dependiendo del punto exacto de salida. El acceso habitual pasa por las carreteras de la zona de Planes y por la conexión hacia la Vall de Gallinera. Una vez cerca del paraje, hay que seguir la señalización local y aparcar únicamente en los espacios autorizados.
Algunas descripciones de la ruta parten del propio pueblo y otras utilizan un aparcamiento próximo al barranco. Esa diferencia modifica mucho la distancia final. Antes de salir, yo comprobaría el punto de inicio, el estado de la pista y las posibles restricciones de acceso, sobre todo en fines de semana, verano o después de episodios de lluvia.
- Llega temprano si quieres aparcar con más facilidad.
- No bloquees caminos agrícolas ni entradas a viviendas.
- Descarga el recorrido o lleva un mapa sin conexión.
- Calcula tiempo extra para las paradas y el regreso.
- Consulta la previsión meteorológica, no solo la temperatura.
El último consejo es importante porque un barranco puede cambiar rápidamente tras una tormenta. Aunque el cielo parezca despejado, una crecida aguas arriba puede aumentar el caudal. Si ha llovido con intensidad, elegiría otro día.
Equipo, seguridad y errores que conviene evitar
Para el paseo corto puede bastar con una preparación sencilla, pero no con calzado urbano. Las zapatillas con suela de buen agarre ofrecen mucha más seguridad en piedra húmeda, tierra suelta y pequeños desniveles.
- Lleva al menos 1,5 litros de agua por persona en días calurosos.
- Utiliza gorra, crema solar y ropa ligera, porque hay tramos expuestos.
- Incluye algo de comida y una pequeña bolsa para tus residuos.
- No saltes a pozas cuya profundidad desconozcas.
- Evita caminar por el cauce si hay lluvia, tormenta o subida de agua.
- Si vas con perro, mantenlo controlado y confirma las normas del tramo elegido.
El error más habitual es pensar que una ruta popular equivale a una ruta completamente fácil. La parte inicial puede resultar cómoda, pero el recorrido completo incorpora desnivel, superficies irregulares y zonas donde la orientación exige atención. También es mala idea confiar en que habrá fuentes disponibles: algunas pueden estar secas.
En verano recomiendo empezar pronto y reservar las horas centrales para descansar en el pueblo. En primavera el paisaje suele lucir mejor, aunque el barro y las piedras mojadas obligan a caminar con más cuidado. El equilibrio entre agua, temperatura y seguridad importa más que perseguir una fecha perfecta.
Qué hacer después en Planes y sus alrededores
La excursión gana bastante si se completa con una visita tranquila a Planes. El casco urbano conserva calles empinadas, elementos de arquitectura tradicional y el entorno de la ermita del Santísimo Cristo, desde donde se obtienen buenas vistas del valle.
También merece la pena acercarse al embalse de Beniarrés o recorrer otros pueblos del interior alicantino. No intentaría acumular demasiadas paradas el mismo día. Después de una ruta de 11 o 12 kilómetros, una comida pausada y un paseo corto suelen aportar más que otra visita apresurada.
Para quienes viajan en familia, la mejor combinación suele ser ruta corta, picnic responsable y visita a Planes. Los senderistas con más experiencia pueden reservar toda la jornada para el circuito largo, siempre adaptando el itinerario al caudal y a la meteorología.
La mejor forma de disfrutar del barranco sin llevarse una sorpresa
Este rincón de Alicante funciona especialmente bien cuando se visita con expectativas realistas. No es un parque acuático ni una senda completamente acondicionada, sino un paisaje fluvial cuyo atractivo depende de la estación, las lluvias y el comportamiento de cada visitante.
Mi elección sería ir entre primavera y comienzos del verano, empezar temprano, llevar buen calzado y decidir sobre el terreno si merece la pena completar el circuito. Así se disfruta del Gorg del Salt, de las pozas y de la historia del lugar sin convertir una escapada natural en una carrera contra el reloj.
