Caminar entre dunas, palmeras y una laguna costera en el sur de Gran Canaria es una experiencia muy distinta a pasar el día en una playa convencional. Las dunas de Maspalomas forman una Reserva Natural Especial con rutas señalizadas, zonas de observación y paisajes que cambian con el viento. Aquí explico qué encontrarás, cómo recorrerla, cuándo ir y qué normas ayudan a conservarla.
Una visita sencilla si eliges bien el recorrido y respetas el entorno
- Superficie: la reserva ocupa unas 403,9 hectáreas junto a cerca de 6 kilómetros de litoral.
- Rutas: hay itinerarios señalizados de entre 1,4 y 4,9 kilómetros, con dificultad baja.
- Mejor momento: las primeras horas del día y el atardecer ofrecen menos calor y una luz más atractiva.
- Paisaje: el sistema reúne dunas, playa, palmeral, barranco y la Charca de Maspalomas.
- Conducta: hay que caminar por los senderos autorizados y evitar las zonas de máxima protección.
Qué hace especial a este paisaje costero
La reserva se encuentra en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, entre Playa del Inglés y el entorno del Faro de Maspalomas. Lo interesante no es solo la arena: en pocos kilómetros se reúnen un campo dunar móvil, áreas de vegetación estabilizada, una laguna litoral, un palmeral y dos playas muy diferentes.
La Charca de Maspalomas aporta una dimensión natural que muchos visitantes pasan por alto. Sus aguas y su vegetación sirven de refugio para aves, mientras que los tarajales, balancones, juncos y otras especies ayudan a fijar parte de la arena. Por eso, salir del camino no es un gesto inocente: cada pisada puede dañar plantas que tardan mucho en recuperarse.
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Un espacio protegido, no un desierto urbano
A mí me parece importante entender esta diferencia antes de visitar la zona. El paisaje puede parecer resistente, pero el viento, la erosión y la presión turística alteran con facilidad el equilibrio entre las dunas móviles y las áreas vegetadas.
El espacio cuenta con distintas zonas de uso y protección. Algunas pueden recorrerse por senderos marcados, mientras que otras están restringidas para proteger la fauna, la flora y la dinámica natural de la arena. En 2026 comenzó la tramitación de un nuevo Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, una señal clara de que la conservación necesita actualizarse ante el aumento de visitantes.

Las mejores rutas para conocer la reserva
La red de senderos permite adaptar la visita al tiempo disponible y a la condición física de cada persona. Todos los recorridos principales tienen dificultad baja, pero caminar sobre arena blanda exige más esfuerzo que hacerlo por una acera o un camino compacto.
| Ruta | Distancia | Duración aproximada | Qué ofrece |
|---|---|---|---|
| Sendero 1 | 2,3 km | 40 minutos | Conecta el Parque Reserva Tony Gallardo con el Mirador Dunas y atraviesa zonas de vegetación dunar. |
| Sendero 2 | 1,7 km | 30 minutos | Es el recorrido más corto para observar dunas en diferentes fases de evolución. |
| Sendero 3A | 2,8 km | 2 horas y 10 minutos | Une el Mirador Dunas con la Charca y combina arena, palmeras, tarajales y zonas húmedas. |
| Sendero 3B | 1,5 km | 35 minutos | Rodea la zona de máxima protección y conecta la Charca con el Parque Reserva Tony Gallardo. |
| Sendero 4 | 4,9 km | 1 hora y 22 minutos | Recorre la línea costera entre Playa del Inglés y Playa de Maspalomas. |
| Sendero 5 | 1,4 km | 40 minutos | Une el Parque Reserva Tony Gallardo con el Faro de Maspalomas. |
Para una primera visita, yo elegiría el Sendero 2 si se dispone de poco tiempo, o el 3A si se quiere comprender mejor la relación entre las dunas y la Charca. El Sendero 4 es más abierto y fotogénico, pero también está más expuesto al sol, al viento y a la arena.
Cómo organizar la visita sin pasar calor
El clima del sur de Gran Canaria permite visitar la reserva durante buena parte del año, aunque la sensación térmica cambia mucho según la hora. Entre el mediodía y primeras horas de la tarde la arena puede calentarse bastante, así que conviene reservar ese tramo para descansar en la playa o visitar otros puntos del paseo marítimo.
Mi opción preferida es comenzar temprano o entrar aproximadamente dos horas antes del atardecer. A primera hora hay menos gente y se distinguen mejor las huellas de la fauna; al final del día, la luz resalta las crestas de las dunas y permite enlazar el recorrido con el Faro de Maspalomas.
- Lleva agua suficiente, gorra, protección solar y gafas de sol.
- Usa calzado cerrado y cómodo si vas a caminar más allá de la zona de playa.
- Consulta el viento antes de salir, sobre todo si llevas cámara o equipo ligero.
- Calcula tiempo adicional para volver, porque avanzar sobre arena puede ser más lento de lo esperado.
- Si viajas con niños, empieza por un recorrido corto y evita las horas de mayor radiación.
No hace falta convertir la visita en una excursión exigente. Una ruta de 30 a 45 minutos permite disfrutar del paisaje sin agotarse, mientras que los itinerarios largos funcionan mejor si se combinan con paradas y observación tranquila.
Qué se puede hacer y qué conviene evitar
La actividad más recomendable es caminar por los senderos señalizados, observar las formas de la arena y acercarse a los puntos habilitados para contemplar la Charca. También resulta interesante continuar hacia el Faro y recorrer la playa, siempre teniendo presente que la reserva no es un decorado preparado para cualquier actividad.
Las normas tienen una razón concreta. Durante operativos recientes se han detectado personas fuera de los caminos, acampadas, vuelos de drones sin autorización y actividades motorizadas que afectan a la flora y ahuyentan a las aves. El Cabildo y los agentes ambientales han reforzado la vigilancia porque la presión se concentra especialmente al atardecer.
- No abandones los senderos ni atravieses zonas cerradas.
- No retires plantas, piedras, conchas ni otros elementos del entorno.
- No dejes residuos y evita generar ruido cerca de la Charca.
- No uses drones sin la autorización que corresponda.
- No acampes ni introduzcas vehículos o actividades motorizadas en el sistema dunar.
- Mantén distancia con las aves y no intentes acercarte para conseguir una fotografía.
La fotografía merece una mención aparte. La mejor imagen no suele salir de subir a la duna más alta, sino de esperar a que la luz y el viento dibujen las formas desde un camino autorizado. Es una pequeña diferencia, pero cambia por completo la experiencia y evita contribuir a la erosión.
Un itinerario fácil para una mañana o una tarde
Si solo tienes unas horas, empezaría en el entorno del Mirador Dunas y elegiría un recorrido corto para entrar en contacto con el paisaje. Después seguiría hacia la Charca de Maspalomas, donde el ambiente cambia de la arena seca a la vegetación y el agua.
Desde allí se puede continuar hacia el palmeral y terminar junto al Faro. Este itinerario permite reunir en una misma visita los elementos más representativos de la reserva, aunque conviene comprobar la señalización en cada tramo y respetar cualquier modificación temporal de los accesos.
Para una experiencia más completa, reservaría entre tres y cuatro horas, incluyendo pausas, observación de aves y el desplazamiento por la playa. No intentaría recorrer todos los senderos en un solo día: la variedad se aprecia mejor cuando se camina despacio y se presta atención a los cambios de vegetación y relieve.
La forma más valiosa de llevarse este paisaje
La visita ideal no consiste en cruzar las dunas deprisa ni en buscar el punto más espectacular para una fotografía. Consiste en entender que este espacio reúne playa, humedal, palmeral y dunas vivas en un territorio muy frágil y muy visitado.
Con agua, calzado adecuado y una ruta sencilla es suficiente para disfrutarlo. Si cada persona permanece en los caminos, reduce el ruido y deja la arena tal como la encontró, la reserva seguirá ofreciendo algo que cada vez resulta más raro en los destinos turísticos costeros: naturaleza auténtica a pocos pasos de la ciudad.
